Calidad del aire y el índice AQI

Calidad del aire y el índice AQI

El aire que respiras no siempre está limpio. Junto al pronóstico del tiempo, cada vez es más útil consultar la calidad del aire, sobre todo en ciudades grandes, en días de mucho tráfico o cuando hay incendios cerca. El índice AQI resume en un solo número cuán saludable es el aire en ese momento.

Qué es el AQI

AQI son las siglas en inglés de 'Air Quality Index', es decir, el índice de calidad del aire. Es una escala que convierte las concentraciones de varios contaminantes en un valor fácil de interpretar, normalmente acompañado de un color. Cuanto más alto es el número, peor es la calidad del aire y mayor el riesgo para la salud.

La idea es sencilla: no todos tenemos tiempo de interpretar microgramos por metro cúbico de cada contaminante, así que el AQI los traduce a categorías claras que cualquiera puede entender de un vistazo.

Los contaminantes principales

El aire puede contener varias sustancias dañinas. Estas son las que más se vigilan:

  • PM2.5: partículas finas de menos de 2,5 micras. Son las más peligrosas porque penetran profundamente en los pulmones e incluso pasan a la sangre. Provienen del tráfico, la quema de combustibles y los incendios.
  • PM10: partículas más grandes, hasta 10 micras, como polvo y polen. Irritan las vías respiratorias.
  • O₃ (ozono troposférico): se forma con el sol y el calor a partir de otros contaminantes. Es típico de las tardes soleadas de verano y afecta a los pulmones.
  • NO₂ (dióxido de nitrógeno): procede sobre todo del tráfico y la combustión. Está ligado a problemas respiratorios y empeora con la congestión urbana.

El AQI suele reflejar el peor de estos contaminantes en cada momento, ya que basta uno elevado para que el aire sea poco saludable.

Las categorías de salud

El índice se divide en niveles, generalmente de verde a granate, cada uno con una recomendación:

  • Buena: el aire es limpio y no hay riesgo. Puedes hacer cualquier actividad al aire libre.
  • Moderada: aceptable para la mayoría, pero las personas muy sensibles podrían notar algo.
  • Insalubre para grupos sensibles: niños, mayores y personas con asma o problemas de corazón deberían tener cuidado.
  • Insalubre: todos pueden empezar a sentir efectos; conviene reducir el esfuerzo al aire libre.
  • Muy insalubre: riesgo serio para la salud; evita las actividades exteriores.
  • Peligrosa: alerta sanitaria; lo mejor es quedarse en interiores.

Quién debe tener más cuidado

Aunque el aire contaminado afecta a todos, algunos grupos son más vulnerables y deberían vigilar el AQI con más atención. Entre ellos están los niños pequeños, las personas mayores, las embarazadas y quienes padecen asma, alergias, enfermedades pulmonares como la EPOC o problemas cardíacos. En estos casos, incluso niveles moderados pueden provocar molestias como tos, picor de ojos o dificultad para respirar.

Cómo reducir tu exposición

Cuando el índice esté alto, unas medidas sencillas marcan la diferencia:

  • Limita el ejercicio intenso al aire libre y elige las horas de menor contaminación, normalmente temprano por la mañana.
  • Mantén las ventanas cerradas en los picos de polución y, si tienes, usa un purificador con filtro HEPA.
  • En días de ozono alto, evita salir en las tardes calurosas y soleadas.
  • Si hay humo de incendios o niveles muy altos, considera una mascarilla tipo FFP2 o N95 al salir.
  • Consulta el AQI igual que consultas el tiempo: te ayuda a planear el día y a proteger a los más sensibles de tu casa.

Revisar la calidad del aire se vuelve un hábito tan natural como mirar si va a llover. Con un vistazo rápido sabes si es buen momento para salir a correr o si conviene quedarse dentro un poco más.